La Coctelera

Categoría: Otras cosas

Aquel bar

Siento una punzada en el estómago, pero tardo un poco en darme cuenta. Cuando la atiendo, siento como se expande en mi interior igual que una bomba de estrellitas juguetonas repentinamente activada. Mi corazón se acelera un instante, y juraría que mis labios dibujan una leve sonrisa. Me siento inmensamente feliz.

Miro de repente a mi alrededor y veo el lugar: un bar aparentemente insulso en el que nos citamos a escondidas una de las primeras veces. Las mismas bombitas en la parte alta del estómago: morirme de deseo durante la semana para, por fin el jueves, tenerte unos minutos, unas horas tal vez: y flotar a solas contigo, tenerte toda para mi: poder mirarte sin disimulo hasta desgastarte: hablar -¡si, hablar, contarte, escucharte, entreverte...!-, sin interrupciones, disfrutando de tus secretos, de tus provocaciones, de tus recetas para atraparme, para interesarme, para embelesarme, y sentirte cerca de verdad, hasta besarte de repente, y embriagarme con tu olor, y perderme en tu pelo –¡dios mío, tu pelo…! “Vuelcos continuos”, decías tú. “Bombitas juguetonas estrelladas contra mis entrañas”, pienso ahora yo: bombitas de perfume que explotaban de repente, como hoy: susurros que se activaban por la noche, desvelándome, igual que esta noche: las mismas expansiones de energía que liberaban hasta el infinito mis sentidos y tatuaron en mi vida tu presencia para siempre... Exactamente igual que hoy. Lo mismo siento ahora: hoy que paso casualmente por aquí y veo nuestro bar, hoy que cambio mi dirección habitual de ida al trabajo para recoger el certificado de vida laboral que me piden en el nuevo puesto...

¿Queeeeé...?

Lo vuelvo a pensar y las estrellitas juguetonas vuelven a propagarse: el corazón se me acelera de nuevo un momento, y meneo la cabeza mientras trato de asumir la gran noticia...

Estoy emocionado!

Cambio de vida!

Os quiero a todos!

Tuesday

Tensa espera. Deliciosa...

Monday

Pues si, pues si...

Das Bewerbungsgespräch

Padre de familia.

Maduro.

Responsable.

Trabajador.

Serio.

Naturalmente, traje. Creo que azul oscuro. La camisa posiblemente azul claro. Los gemelos y la corbata, ya veremos.

¿Ayudarán esas pocas canas que asoman ya imperceptiblemente? Curioso, ahora pienso que no se ven lo suficiente... Las patas de gallo supongo que sí: en algún momento sonreiré en la entrevista...

El verbo engañar tal vez no sea suficientemente preciso, ¿conseguiré seducirle...?

Bueno, el caso es que en un par de días vuelo a Alemania. Entrevista con el "champi", y vuelta en Business.

A partir de ahí, la suerte estará echada...

Siete minutos de éxtasis

Padre de familia.

Maduro.

Responsable.

Trabajador.

Serio.

Qué se yo.

Posiblemente el traje ayude. También las canas que asoman imperceptiblemente, o las patas de gallo que sonríen ya conmigo en cada mueca.

O a lo mejor ni siquiera engaño a nadie...

Salgo de trabajar y entro en el coche. Silencio. Enfilo la M-30. Acelero. Pongo el CD. Subo el volumen a lo bestia y suena ésto.

Me meto en cada nota, en cada compás, en cada sonido. Mierda, quién pudiera estar con una copa en la mano, oyendo esto mismo con unos cuantos decibelios más. Siete minutos de éxtasis. Vuelvo a poner la misma canción una y otra vez. Es como una buena ensalada: cada ingrediente aparece en el momento oportuno hasta convertir el plato en algo redondo pese a la variedad. Nunca me ha atraido el house (si es que es ese el estilo correcto). Compruebo que, como siempre, lo único importante es que el artista tenga oficio. Mojo Project, la canción Could You, y el CD Taste The Mojo.

Llego a la urbanización. Freno ante la puerta del garage. Los cristales retumban. Miro por la ventanilla y veo que el vigilante me levanta una ceja. Le dedico media sonrisa y asomo la mano.

Desciendo a las profundidades, ya feliz, entregado. Plenamente recuperado.

Noche de insomnio veraniego

Un par de días de vuelta, con el tiempo justo para poner lavadoras y aprovechar unas horas de insomnio veraniego para pasar por aquí y actualizar el blog, antes de volver a hacer las maletas y partir otra vez, esta vez hasta finales de agosto.

Días dulces e intensos que me hacen ver que debo cambiar de vida...

Lecturas que devoro como un poseso, tan desnutrido durante el año, robando horas al sueño, pero encontrando en ellas oxígeno espiritual...

Por cierto, gracias a indignaciones he podido conocer y leer un libro genial de Román Gubern. Por fin encuentro un libro que analiza la fuerza de la imagen (sobre todo la cinematográfica, pero no sólo) como vía de canalización de impulsos humanos (sexuales, religiosos, políticos, agresivos). Luz sobre la gran carga simbólica que contiene el cine, las películas, las imágenes, y que se transmite casi siempre a espaldas de la propia conciencia del receptor.

Refiero tan solo mínimos detalles que se me han quedado grabados en algunos de los temas que trata:

(i) La imagen religiosa.

Interesantisimo, por ejemplo, el análisis que hace de La Pasión de Cristo de Mel Gibson.

(ii) La imagen nazi.

Impactante la cita que hace de las Memorias de Ingmar Bergman para reflejar la fuerza y la fascinación que producían las liturgias nazis. No me resisto a transcribir solo la última frase de esta cita:

"Yo no había visto jamás nada parecido a este estallido de fuerza incontenible. Grité como todos, alcé la mano como todos, rugí como todos, amé como todos"

.

(iii) La imagen cruel.

Curiosamente, fue el capítulo que ínspiró a Alejandro Amenabar para escribir su película relacionada con el género snaff, Tesis. Muy interesante el recorrido que hace por el género, en general, de terror. Desconcierta evidenciar cómo es un impulso de agresividad reprimida latente en el espectador el que sostiene el tremendo éxito de este género (la Matanza de Texas, por ejemplo).

Bueno, voy a responder algunos mensajes y a tratar de dormir un par de horas antes de que se despierten los enanos...

Besos a todos y hasta la vuelta!

A salto de mata

Al parecer, la vida del espíritu no era incompatible con la búsqueda del dinero. Yo me conocía bastante bien para saber que eso era imposible para mi, pero entonces veía que sí era posible para otros. Algunas personas no tenían que elegir. No necesitaban dividir el mundo en dos campos separados. Podían vivir perfectamente en los dos lados al mismo tiempo.

Del libro: "A salto de mata. Crónica de un fracaso precoz", de Paul Auster.

Brooklyn Follies

- Tú crees que estoy de broma -repuse-, pero te digo las cosas tal como son. Las perlas de mi sabiduría. Algunas advertencias después de toda una vida de lucha en las trincheras de la experiencia. Los embaucadores y timadores dominan el mundo. Los granujas detentan el poder. ¿Y sabes por qué?

- Dime, Maestro. Soy todo oídos.

- Porque son más insaciables que nosotros. Porque saben lo que quieren. Porque creen en la vida más que nosotros.

- Habla por ti, Sócrates. Si yo no fuera tan insaciable, no andaría por ahí con este barrigón a cuestas.

- Te gusta la vida, Tom, pero no crees en ella. Ni yo tampoco.

Del libro: "Brooklyn Follies", de Paul Auster.