Afilo mi memoria,
que es tu tiempo de ausencia,
la piedra del presente
dibuja mi amenaza;
soy verbo a la deriva,
palabra que marchita,
soy luna que camina
tras un tiempo perdido,
soy puñal que acuchilla
la sombra en la que habita
soy instante que pierde
su segundo cautivo.
Afilo tu recuerdo
que es tu espejo perdido,
mis nubes son tus manos,
mi viento es tu sonrisa,
mi casa es el silencio
que han guardado tus labios,
yo soy la luz oscura
que busca tu ventana,
la sintaxis amiga
que murmura un te quiero,
soy la senda más dura
que ha elegido mi vida.
Tú me enseñaste a ser feliz, yo te he querido hasta el infinito y más allá. Emilio

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... y me quedo con esta
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