¡Somos anónimos!
He seguido dándole vueltas a la idea del anonimato como clave del éxito (creativo, comunicativo) del fenómeno blog.
El anonimato no sólo alimenta nuestro afán por comunicar cosas íntimas sino también, y por eso mismo, la posibilidad de intimar con personas respecto de las que nos sentimos verdaderamente afines. Es decir, abrimos una ventana desde la que anónimamente nos mostramos al mundo y, a cambio, podemos entrar en la anónima vida íntima de los demás.
Eso nos da la oportunidad de conocerles, sí, pero de una forma especial: sólo a través de lo que reflejan sus comentarios, sus palabras, sus preguntas, sus respuestas, las imágenes que eligen... Con todo ello nos formamos una imagen del otro que sólo podemos construir al margen de su realidad más física, es decir, al margen del mundo de lo ocular y lo físico. Por tanto, puede decirse que, en realidad, contactamos con su espíritu, con su esencia, tal vez con la manifestación más pura de lo que pueda ser su personalidad.
Curiosa forma de acercarse al concepto de alma...
El otro día leí una historia que me hizo pensar. Para no hacerme muy pesado, la escribo mañana. Pero lo importante de la historia es que a través de los blogs nos expresamos, en tiempo real, en una dimensión nueva, distinta.
Y me pregunto, incluso, si esta dimensión no es hasta más adecuada...
Me explico.
Se habla mucho de la crisis de la pareja, por la facilidad con que se rompen.
Pues bien, creo que las relaciones de pareja duran poco, en parte, porque lo primero que aparece es, precisamente, lo físico, es decir, el cuerpo. Y no digo en absoluto que ello esté mal. Tan sólo digo que lo físico suele venir primero y que ello condiciona la estabilidad de la pareja. Por el contrario, es la afinidad "espiritual" (por llamarla de alguna manera), que sale mucho después, la que (junto a lo físico, claro) forma la base de la pareja estable.
Por eso decía que el universo "blog", o los "chat", o internet en general, pueden ser incluso mejores vías para encontrar una relación de pareja duradera (si es lo que se busca, claro), que la realidad más física. Es evidente que la "inmaterialidad" que envuelve el instrumento condiciona, pero también ofrece la oportunidad de conocer lo importante primero (el espíritu) y lo secundario después (lo corporal).
Vaya, me he enrollado... Pero no puedo dejar de sorprenderme. Comenzamos a acercarnos a los demás desde una perspectiva nueva, en la que lo inmaterial prima y lo físico se desvanece...
Y, como decía, si tengo que ser sincero, por mucho que se rasguen las vestiduras las generaciones que nos preceden, esta forma de comunicación no me desagrada en absoluto.
Ni me asusta.
Al revés.
Empiezo a creer en ella.

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... y me quedo con esta
Elisabeth dijo
Felicidades por tu blog , me gusta y tiene algo dificil en la mayoría: atrapa.
Deu.Un saludo.
4 Mayo 2006 | 11:42 PM