La agarró por las caderas y ella giró la cabeza. Su corta melena rubia voló un segundo y dejó al descubierto una deliciosa ventana en su piel oscura. La besó. Su olor le traspasó el estómago y le hizo vibrar, electrocutándole hasta la nuca; fue lo más cerca que estuvo nunca de un orgasmo femenino. Nunca se había sentido tan atraído por una mujer.
Una atracción que había comenzado veinte años atrás, en la piscina del chalé de los padres de Marta.
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Cuando leyó la convocatoria de la fiesta de antiguos alumnos del colegio lo primero que sintió fue miedo. Tendría que enfrentarse al examen que suponía medirse a los éxitos de sus ex compañeros, una vez más. Muchos de ellos conducían ya imponentes todoterrenos y ocupaban importantes puestos directivos en empresas privadas o en la administración. Los veía a diario cuando llevaban a sus hijos al colegio, el mismo al que él llevaba a los suyos. Alejandro podía permitirse llevar a sus hijos a aquel colegio de élite porque su mujer –que también había estudiado en él, aunque en otra clase– era profesora, y los hijos de los profesores podían ingresar sin soportar apenas gastos; ambos veían aquello como un gran privilegio aunque, por otra parte, les obligaba a aceptar las pautas de educación religiosa que definían el “estilo educativo” del colegio.
Rone llamó a Sol, el único de aquellos compañeros con el que mantenía una cierta amistad. Por lo menos tendría alguien con quien ir y, tal vez, podrían echarse unas risas juntos.
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- ¿Rone…?
(Joder, ¿quién coño es éste…? El caso es que… Espera. No puede ser. Esos ojos…)
- Rone, soy yo, ¿no me recuerdas?
- Coño, ¿Gabi?
(No puede ser ¿Y esa barba? Calvo. Calvo. Calvo… Hostias, no: es Tino)
- Joder, Tino, no me lo puedo creer, tanto tiempo…
(Tanta calva, no puede ser…)
- Ya te digo, ja, ja ¿cómo te va? Te veo de puta madre, tío! Estás igual, cabronazo!
- Bueno, bueno, no puedo quejarme, la verdad…
(Eso, no puedo quejarme: entre mi madre y vosotros me habéis machacado la moral desde pequeño, trabajo en una empresita de mierda, me muero por echar un polvo al primer chocho que veo por la calle, tengo crisis de ansiedad, y no puedo beber alcohol porque me medico a diario contra los ataques…)
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Los surtidores de la mansión espolvoreaban agua en polvo sobre un verde radiante aquella tarde de junio en que los padres de Marta se habían ido de fin de semana a la playa.
El grupo de adolescentes proyectaba su energía al aire, inundándolo de risas y gritos.
Varios grupos: En la piscina. En las hamacas. En el porche. Marta estaba en todos ellos. Radiante. Su risa. Su piel. Su mirada.
La música.
Al caer la noche, el whisky.
Más risas.
Rone la miraba, entre risas, saltar de un grupo a otro. Y ella lo sabía. Se lo había dicho, días atrás, una de sus amigas, y ahora ella lo sabía. Pero a Rone le daba igual, estaba como un camión, y eso bastaba… Si caía, de puta madre. Si no, otras mil vendrían después.
La vida es larga a los veinte, qué demonios...
La perspectiva que permite distinguir lo realmente bueno aparece después, en el momento en que ya ha pasado...
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- ¿Y si te beso…?
- Tú misma...
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(Ostias)
- ¡Rone!
- ¡Marta! ¿Cómo estás? Qué bien te veo.
(Joder, cómo se conserva la japuta)
- Tú también estás igual, ¿qué es de tu vida? Hace tiempo que no nos vemos, ¿verdad?
- Si…
(No tanto, no tanto)
- Por lo menos esta vez no tienes un peral en brazos...
- Ya te digo…
(Se acuerda! Se acuerda, la muy cabrona!)
¿Sabes que en el vivero me dieron la opción de cambiarlo por otro después de nuestro “tropiezo”…?
- ¿En serio…? Sabía yo que no iba a quedar bien ese en tu jardín…
- ¿Quién te ha dicho que no me lo llevé?
(¿Estoy tonteando?)
- ¿Te lo llevaste?
- De hecho, lo cambié por un ciruelo…
(No lo hagas, no lo hagas…)
- ¿Y lo tienes aún?
- Está precioso.
(Como tú...)
- Esa mirada me trae recuerdos…
- ¿Puedo invitarte a una copa aquí al lado?
(No, joder! Mis hijos! Tus hijos!)
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- Me ha encantado volver a verte, Rone.
- Me ha encantado volver a verte, Marta.

Sí, sí, a mí me ha pasado... ¿A todos, no...? Pero yo era "él"!! Me muero de curiosidad por saber que albergan en este caso los últimos (----):-) Estos "finales abiertos"...
Un saludo!