Leo...
Desde la cuna a la tumba, una brisa de prosperidad acompañó a mi amigo Ellinson. Y no uso la palabra prosperidad en un mero sentido mundano. La empleo como sinónimo de felicidad.
(...)
Pero, no es mi intención escribir un ensayo sobre la felicidad. Las ideas de mi amigo pueden resumirse en pocas palabras. Admitía solamente cuatro principios elementales, o más estrictamente: cuatro condiciones de felicidad. La que él consideraba principal era (extraño parece decirlo) pura y simplemente la del ejercicio al aire libre. La salud, según él, obtenida por otros medios es apenas digna de merecer tal nombre. Ponía por ejemplo el éxtasis del cazador de zorros y señalaba que los labradores eran la única gente que, como clase, puede ser cabalmente considerada más feliz que las otras. Su segunda condición era poseer el amor de una mujer. Su tercera, y más difícil de lograr, era el desprecio de la ambición; y su cuarta era perseguir siempre un objetivo, sosteniendo que siendo iguales las otras cosas, la extensión de la felicidad conseguida estaba en proporción con la espiritualidad del objetivo perseguido.
Levanto la vista del papel mientras recapacito sobre lo que acabo de leer (un pequeño escalofrío se instala en mi estómago), y se me queda una mirada tonta, perdida en el infinito. Podría haberme tirado una vida entera tratando de decirlo, y jamás habría hecho diana.
Mientras pienso en ello, siento brotar un nuevo impulso, un nuevo objetivo vital que añado a la cesta, en este momento de mi atolondrada vida: leer a Edgar Allan Poe...

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... y me quedo con esta
pues fíjate que cumplo las cuatro condiciones (aunque la primera la tengo momentáneamente en "stand by") y no soy feliz.
¿será solo para llevarle la contraria a ellison?
¿En serio? ¿incluyendo el cuarto...? ¿qué añadirías tu entonces a la lista de Ellison? (otro tema apasionante, ¿verdad?. Un abrazo!
Son contradictorias.
No se puede despreciar la ambición y a la vez desear poseer algo, ni amar el ejercicio al aire libre (con la conexión o respeto a la naturaleza que supone) y disfrutar cazando zorros. Y mucho menos que esos segundos objetivos sean espirituales.
El amor no se posee; los zorros (ni ningún ser viviente) no se matan por diversión. En su caso, por necesidad, a poder ser básica. En lo único que estoy de acuerdo es en el desprecio de la ambición, en el sentido peyorativo del término. Y eso ya es de por sí un objetivo espiritual; pero que te haga feliz... no sé, no sé... te hace "lleno", pero feliz... si uno pudiera vivir en otro mundo, tal vez...
Maite, creo que no hemos leído lo mismo...
Pone el ejemplo del cazador de zorros, precisamente para contraponerlo a lo que él entiende por salud (ése tipo de salud -dice- es indigna de llamarse tal).
Por otra parte, ¿no estás de acuerdo en que la ambición (entendida como deseo ardiente de conseguir poder, riquezas, dignidades o fama) es un impedimento para alcanzar la felicidad?
En cuanto a la espiritualidad, yo he entendido que se refiere a la "profesión" (es decir, a lo que uno dedica la mayor parte de su tiempo), y lo único que dice es que, permaneciendo iguales las otras condiciones (es decir, teniendo salud, amor y falta de ambición) uno será más feliz cuanto más "espiritual" sea dicho objetivo vital...
Debe ser que no he sabido colocar el fragmento en su contexto, y, otra vez, que me he expresado mal (a veces el ser sintético hace perder información al resultado).
Si a eso se refería con el cazador de zorros, entonces totalmentede acuerdo, claro.
Respecto a la ambición, eso es precisamente lo que pretendía decir...
y en cuanto al "objetivo" espiritual, en ningún momento lo relacioné con la profesión, pero estaría de acuerdo (con los matices que ya hice, pues el mundo es en general "malamente" ambicioso, por lo que los que no lo somos con ese enfoque chocamos a menudo), relacionándolo más con una postura vital en general, que no concretamente con la profesión. Yo creo no obstante que la postura vital se refleja, también, en la profesión.
Siento el malentendido.
Besos!
Gracias, Maite!
Veo que seguimos alineados. De hecho, estoy de acuerdo con lo que dices de la actitud vital, pero lo cierto es que nuestra profesión nos arranca tantas horas al día que veo difícil estar (plenamente) realizado (feliz?) en este punto (doy por hecho que ni tu trabajo ni el mío son lo suficientemente "espirituales"..., aunque ni que decir tiene que también es bastante espiritual ver comer a nuestros hijos...
Besos a ti también!
No entiendo porqué se tiene que referir Ellison a la profesión o a un objetivo vital en general. Para tener control sobre esa felicidad debería referirse a un objetivo independiente no vital:
"... perseguir siempre un objetivo ... del objetivo perseguido."
Si se refiere a la profesión, ni los niños ni los jubilados podrían ser felices.
Además pone énfasis en "siempre" anteponiéndolo al nombre "objetivo". Cosa que sería redundante si se refiere a la profesión, ya que ese objetivo que busca ser espiritual ya sabemos que es vital.
Precisamente por ser la profesión un objetivo vital, es muy difícil que sea al mismo tiempo un objetivo espiritual. Es incontrolable la espiritualidad "pura" en un objetivo vital. Por eso creo que para cumplir siempre esas condiciones para la felicidad es mejor tener otro objetivo aparte del vital y buscar la espiritualidad incondicional en ese objetivo independiente de la supervivencia y no material.
Estoy de acuerdo también con Maite en hacer lo más espiritual posible nuestra actitud vital. Y quiero creer que es compatible con un objetivo secundario(en cuanto a no ser vital) puramente espiritual(si es por Internet el tiempo a dedicar al objetivo será más flexible).
Nota:
El término espiritual lo asocio erróneamente siempre a lo religioso, como relativo al "ser inmaterial y dotado de razón". Pero la mayoría de las veces (como en este tema), me parece que se usa como perteneciente al "alma racional".
Recuerdo que alguien religioso me dijo una vez que veía a Dios en todas partes, como por ejemplo al ver nacer un hijo. Después de haber consultado la RAE me quedo más tranquilo pensando que "ver nacer a un niño" puede ser espiritual por dos razones bien diferentes: por la religión o fe(relativo al ser inmaterial y dotado de razon), o por la felicidad del alma racional no material (perteneciente al alma no racional).
Un abrazo,
Carlos
Y si algun dia lograramos la felicidad completa... que nos queda??
Allan Poe siempre es una buena elección ;)
Besotes