Tengo poco tiempo y muchas cosas que contar, así que trataré de ser breve e ir al grano.
En primer lugar, mil gracias a todos. En especial, a Indignaciones y a Carlos, que se suben a este carro, y aportan interesantísimas pistas que me permiten avanzar en la duda (con sorpresa incluida...!). Solo unas palabras para expresar la profunda alegría que siento al descubrir, barriendo detrás de cada comentario, de cada frase, de cada palabra, un peldaño más en este empeño que me he marcado. Descubro con ello, por primera vez en mi vida, la fuerza del diálogo (sano, sin prejuicios) como instrumento de avance en la resolución de esas trascendentales dudas por las que tanta inclinación siento...
Empiezo por la cita de Indignaciones. Una frase, en especial, creo que da la clave. Según dicha cita, para Gubern (ya he encargado el libro, lo espero con impaciencia!) la eyaculación del hombre sobre el cuerpo de la mujer supone la marca del macho “sobre la parte más expresiva y emocional del cuerpo de la hembra dominada y poseída por él”, la cual “recibirá el semen como un chorro de vida”.
Dos puntos esenciales, pues: el semen (como símbolo de posesión, y también de vida) y la cara de la mujer (como parte más expresiva de su interior emocional). Por tanto, es la cara, en lo que tiene de cauce de expresión de los sentimientos femeninos, lo que define (en mi caso, al menos) esta "perversión" (no he podido evitar emplear esta palabra). Es posible, por tanto que, en lo más profundo de esta preferencia/perversión sexual lata (de latir, claro...), no tanto un símbolo de posesión o dominación de la mujer en sí, sino un símbolo de posesión de su aspecto más emocional. Eyaculación, por tanto, como acto de dominio de la parte más emotiva de la mujer... Carlos pone el acento en la conjunción de estos dos grandes "amantes" de nuestra historia: el semen, como producto íntimo del hombre (símbolo, como decía, de vida, de vigorosidad y fertilidad), que "aprehende" la parte más valiosa, hermosa, visible, vista y expresiva de la mujer...
Por último, está el tema (importante) del detonante de esta conducta, es decir, la “visibilidad” al que se refiere Indignaciones y Laluzenmi. Efectivamente, es posible que, como pasa muchas veces en la vida, una circunstancia anecdótica (la necesidad de hacer visible a las cámaras un acto que de otro modo queda -por naturaleza- sumergido en el cuerpo de la mujer), abre la puerta a un significado simbólico mucho más profundo (de dominación, decíamos, de control sobre la parte más emotiva -¿más humana…?- del cuerpo de la mujer).
Y aquí es donde (Laluzenmi) surge una nueva derivada, que es el del carácter inducido, o no, de las "perversiones" relacionadas con el sexo. En definitiva, ¿qué tienen nuestras "perversiones" de producto cultural y qué tienen de "natural"?
Si quereis que os diga cuál es mi opinión, a estas alturas de la película (dicho sea con toda la intención del mundo...), empiezo a pensar que, efectivamente, en este caso estamos ante una "preferencia" sexual que, efectivamente, surge de un hecho circunstancial (la necesidad de que la película recoja explícitamente la eyaculación) y que, mágicamente, conecta con nuestro subconsciente como espectadores, y nos hace sentir placer ante la fantasía asociada a un impulso, acaso más soterrado y primitivo, de posesión, como decía, de la parte más humana, expresiva, valiosa y, por definición, inaprensible de un ser humano, que es su personalidad o faceta emocional.
Nuevamente ¡Uffff...!
Vuelvo a caer rendido...
...exhausto...,
...eso sí, con la promesa (mientras exhalo el humo de mi cigarro) de que, al menos hasta que me recupere, el próximo post no incluirá la palabra “sexo” en el título...

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