Estoy de los nervios.

Parece que voy a incumplir uno de mis principios fundamentales: no tomar ninguna decisión importante durante el mes de julio.

Pero en este caso, mil circunstancias curiosas parecen haberse alineado para ponerme delante de las narices una oportunidad que al menos tengo que valorar.

Los próximos días sabré si a la vuelta del verano mi vida pegará un cambio, hasta ayer inimaginable...