Al parecer, la vida del espíritu no era incompatible con la búsqueda del dinero. Yo me conocía bastante bien para saber que eso era imposible para mi, pero entonces veía que sí era posible para otros. Algunas personas no tenían que elegir. No necesitaban dividir el mundo en dos campos separados. Podían vivir perfectamente en los dos lados al mismo tiempo.

Del libro: "A salto de mata. Crónica de un fracaso precoz", de Paul Auster.