Dentro de media hora...
¿Atacado...? Más bien ilusionado. We´ll see...
22 Septiembre 2006
¿Atacado...? Más bien ilusionado. We´ll see...
21 Septiembre 2006
Un compañero del trabajo vocifera casi a diario en contra del gobierno. Hoy, en concreto, sobre la noticia de portada de El Mundo. No me gusta el ruido que acompaña a la política. De hecho, no suelo leer periódicos ni ver telediarios. Pero hoy, por diversión, decido entrar al trapo.
Leo desapasionadamente la noticia y los informes periciales a los que se refiere. Saco las siguientes conclusiones:
1- En el domicilio de un "supuesto terrorista" con nombre de perro (Haski) y "presunto instigador" del 11-M, encuentran una extraña sustancia ("polvo de color blanco") llamada acido bórico. Esta sustancia solo se ha encontrado en otros dos registros policiales: (i) un registro que se hizo en 1999 en Madrid (al parecer no relacionado ni con ETA ni con el terrorismo), y (ii) un registro que se hizo en un piso franco de ETA en 2001.
2- Hay 2 informes periciales (firmados por peritos distintos) que analizan la muestra. El primero de ellos está firmado por 3 peritos con fecha 21/03/2005, y en él aparece el resultado de una serie de pruebas técnicas hechas sobre la muestra. El segundo informe está firmado por otro perito distinto, tiene fecha 22/03/2005, y en él aparece el resultado de otra serie de pruebas técnicas sobre la misma muestra. El número de referencia de ambos informes es el mismo. Por tanto, parece que alguien en el Ministerio ha querido "ocultar" el primero sustituyendolo por un segundo. Ahora bien, el segundo informe está firmado por un perito distinto. Por tanto, entiendo que más que manipulación ha habido ocultación de un informe y sustitución del mismo por un segundo.
3- El "Resultado" de ambos informes es el mismo: que el polvo blanco es acido bórico (posiblemente, no sin cierta decepción de los peritos...).
4- Los informes contienen además un apartado de "Observaciones". En este apartado el segundo de ellos no dice nada. Por el contrario, el primero (el ocultado) dice que el ácido bórico en relación con hechos terroristas solo se ha encontrado en el domicilio del Haski, y en los otros dos registros (1999 y 2001), y que los firmantes ignoran su verdadera aplicación en hechos terroristas, por lo que aventuran que podría utilizarse como conservante o ocultador de explosivos. Pero en una frase verdaderamente diabólica (reto a quien quiera a que analice su sintaxis y su total desconexión semántica respecto de la primera parte de la frase) el informe termina diciendo que lo anterior "lleva a la posibilidad" de que los autores "estén relacionados entre si" o "hayan tenido un mismo tipo de formación" o "sean los mismos autores".
Esto es todo.
Mis conclusiones:
1- El responsable de la ocultación del primer informe debe responder, ya que con independencia de las normas internas (si es que las hay...) que determinen quién canaliza la asignación de peritos, registro de documentos, envío a los jueces, etc., parece claro que al menos éticamente se ha procedido de forma incorrecta.
2- Me parece que la última frase de Observaciones del primer informe (la que establece una posible conexión con ETA) es, como decía, diabólica. Si los peritos ignoran la aplicación de ácido bórico en actos terroristas, la única conexión posible deriva del hecho de haberse encontrado esa misma sustancia en un piso franco de ETA en 2001 (no de su utilización en actos terroristas). Y logicamente, el hecho de que en un piso de ETA se encontrase esa sustancia no significa que, a lo mejor, no pudiera haberse encontrado en el piso de cualquier otro delincuente no relacionado con el terrorismo. Por ejemplo: busco acido bórico en San Google: "El ácido bórico es un polvo blanco e inodoro, o una sustancia cristalina, disponible en muchos productos farmacéuticos que se venden sin receta médica para uso tópico, como antiséptico o en forma de supositorios" y se utiliza para "infecciones por levaduras" y "herpes bucal". Y digo diabólico porque el perito habla de "posibilidad". Nos ha jodido, claro que es posible, pero ¿es probable? Es decir, ¿qué probabilidad hay de conexión entre los terrositas de ETA y el Haski por el mero hecho de encontrar ácido bórico en casa del Haski y en un registro de un piso franco de ETA en 2001? ¿Y en el resto de registros de pisos francos de ETA que ha habido a lo largo de toda la historia del terrorismo de ETA en los últimos 30 años? Si no había ácido bórico en todos esos otros registros, por qué encontrarlo ahora en casa del Haski es indicio relevante de la conexión?
19 Septiembre 2006
Tensa espera. Deliciosa...
18 Septiembre 2006
Pues si, pues si...
13 Septiembre 2006
Padre de familia.
Maduro.
Responsable.
Trabajador.
Serio.
Naturalmente, traje. Creo que azul oscuro. La camisa posiblemente azul claro. Los gemelos y la corbata, ya veremos.
¿Ayudarán esas pocas canas que asoman ya imperceptiblemente? Curioso, ahora pienso que no se ven lo suficiente... Las patas de gallo supongo que sí: en algún momento sonreiré en la entrevista...
El verbo engañar tal vez no sea suficientemente preciso, ¿conseguiré seducirle...?
Bueno, el caso es que en un par de días vuelo a Alemania. Entrevista con el "champi", y vuelta en Business.
A partir de ahí, la suerte estará echada...
8 Septiembre 2006
Padre de familia.
Maduro.
Responsable.
Trabajador.
Serio.
Qué se yo.
Posiblemente el traje ayude. También las canas que asoman imperceptiblemente, o las patas de gallo que sonríen ya conmigo en cada mueca.
O a lo mejor ni siquiera engaño a nadie...
Salgo de trabajar y entro en el coche. Silencio. Enfilo la M-30. Acelero. Pongo el CD. Subo el volumen a lo bestia y suena ésto.
Me meto en cada nota, en cada compás, en cada sonido. Mierda, quién pudiera estar con una copa en la mano, oyendo esto mismo con unos cuantos decibelios más. Siete minutos de éxtasis. Vuelvo a poner la misma canción una y otra vez. Es como una buena ensalada: cada ingrediente aparece en el momento oportuno hasta convertir el plato en algo redondo pese a la variedad. Nunca me ha atraido el house (si es que es ese el estilo correcto). Compruebo que, como siempre, lo único importante es que el artista tenga oficio. Mojo Project, la canción Could You, y el CD Taste The Mojo.
Llego a la urbanización. Freno ante la puerta del garage. Los cristales retumban. Miro por la ventanilla y veo que el vigilante me levanta una ceja. Le dedico media sonrisa y asomo la mano.
Desciendo a las profundidades, ya feliz, entregado. Plenamente recuperado.
7 Septiembre 2006
De vuelta al fin!
¿Al fin...?
Bueno, miro atrás y no puedo dejar de sentir cierta... ¿nostalgia?
¿Los recuerdo...?
Claro que sí!
Momentos.
Más momentos...
Eso es la vida al fin y al cabo, ¿no? Una sucesión de momentos...
Creemos que podemos dirigir nuestra vida, pero en realidad no es así. O al menos, con los momentos la cosa no funciona así. No podemos crearlos, no podemos dirigirlos. Simplemente aparecen. Ellos nos eligen. Nosotros, como mucho, podemos aspirar a vivirlos, a inhalar su aroma, a sentir su aguijón, a incorporarlos a nuestra piel y, de vez en cuando, a acudir a su recuerdo si los bits de nuestra memoria tienen a bien activarse para la ocasión...
Es extraño.
En la busqueda de alguna esencia universal para el hombre alguien dijo que dos grandes principios luchan en nuestro interior constantemente: de una parte, una tendencia a la comodidad, a la tranquilidad, a la vida fácil y feliz; algo así como una añoranza del abrazo protector del vientre materno y de una infancia que suele ser por definición feliz y despreocupada; de otra parte estaría el impulso de mejorar, el afán de superación, el anhelo de conseguir cosas, todo lo que nos pone las pilas y nos hace extender la mano en una constante esperanza de lograr mayores cotas de felicidad.
Y vivimos, queramos o no, con ambos principios en nuestro interior; con ese matrimonio que, por difinición -y como muchos matrimonios- encuentran su virtud en la negociación: cada uno necesita su momento, fundirse durante un tiempo con aquello que define su naturaleza. No podemos vivir en una permanente inactividad, ni podemos pasarnos todo el día dale que te pego luchando sin cuartel por causas que se deshilachan con el tiempo. En cada momento necesitamos pactar con la otra parte de nuestro yo y decirle que espere, que ese no es su momento, pero que ya vendrán otros más propicios...
¿No deberían ser las vacaciones una concesión a nuestra primera mitad, nuestra mitad más cómoda, más tranquila, más amable...?
Reviso los momentos de este verano, y compruebo que en mi caso ha sido justo lo contrario: una nueva concesión a mi parte más luchadora...
Pero no puedo decir que no esté contento...
Al contrario, estoy feliz. La vida de padre a los treintaitantos es una constante sublimación de nuestra faceta más guerrera. La más heróica. La más sublime...
Pobre otra parte...
No te preocupes, son solo momentos. Pequeñas ascuas de tiempo en el magma de nuestra vida.
Nada de paseos largos por el campo.
Nada de prolongados baños mañaneros en las aguas cristalinas del egeo...
Nada de eso.
Tan solo pequeños momentos. Muy pequeñitos...
Un despertar de la siesta arrullado por los cánticos guturales del enano; su sonrisa; sus risas; sus ocurrencias; un chapuzón en el mar alegre; la última página de un nuevo libro; colores en mi piel, expresiones olvidadas en mi cara; charlas nocturnas; recuperar por fin tus noches...
Puede que sea al revés. Puede que sea precisamente la intensidad de su vida efímera la que haga de esos pequeños momentos, grandes momentos.
Grandes en nuestra retina.
Grandes en nuestra memoria.
Grandes en el objetivo de nuestra cámara de fotos...
21 Agosto 2006
Un par de días de vuelta, con el tiempo justo para poner lavadoras y aprovechar unas horas de insomnio veraniego para pasar por aquí y actualizar el blog, antes de volver a hacer las maletas y partir otra vez, esta vez hasta finales de agosto.
Días dulces e intensos que me hacen ver que debo cambiar de vida...
Lecturas que devoro como un poseso, tan desnutrido durante el año, robando horas al sueño, pero encontrando en ellas oxígeno espiritual...
Por cierto, gracias a indignaciones he podido conocer y leer un libro genial de Román Gubern. Por fin encuentro un libro que analiza la fuerza de la imagen (sobre todo la cinematográfica, pero no sólo) como vía de canalización de impulsos humanos (sexuales, religiosos, políticos, agresivos). Luz sobre la gran carga simbólica que contiene el cine, las películas, las imágenes, y que se transmite casi siempre a espaldas de la propia conciencia del receptor.
Refiero tan solo mínimos detalles que se me han quedado grabados en algunos de los temas que trata:
(i) La imagen religiosa.
Interesantisimo, por ejemplo, el análisis que hace de La Pasión de Cristo de Mel Gibson.
(ii) La imagen nazi.
Impactante la cita que hace de las Memorias de Ingmar Bergman para reflejar la fuerza y la fascinación que producían las liturgias nazis. No me resisto a transcribir solo la última frase de esta cita:
"Yo no había visto jamás nada parecido a este estallido de fuerza incontenible. Grité como todos, alcé la mano como todos, rugí como todos, amé como todos"
.
(iii) La imagen cruel.
Curiosamente, fue el capítulo que ínspiró a Alejandro Amenabar para escribir su película relacionada con el género snaff, Tesis. Muy interesante el recorrido que hace por el género, en general, de terror. Desconcierta evidenciar cómo es un impulso de agresividad reprimida latente en el espectador el que sostiene el tremendo éxito de este género (la Matanza de Texas, por ejemplo).
Bueno, voy a responder algunos mensajes y a tratar de dormir un par de horas antes de que se despierten los enanos...
Besos a todos y hasta la vuelta!
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... y me quedo con esta frase
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